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"The Crown": todo lo que cuenta y cómo cambia la serie de Netflix en su temporada 5

Se estrena lo nuevo de la historia que sigue a la familia real británica y que llega a dos meses de la muerte de su personaje principal, la reina Isabel II

The Crown

Hay toda una historia en la mirada de Jonathan Pryce, quien entra en la serie como el príncipe consorte, Felipe. Pero ese es un detalle que va a pasar desapercibido en el acontecimiento que significa, hoy, el estreno de la nueva temporada de The Crown , la exitosa serie de Netflix sobre la familia real británica.

Pryce (quien ha sido en cine el Papa Francisco y Juan Domingo Perón, entre otras celebridades) es uno de los ingresos de esta quinta temporada. La serie creada por Peter Morgan ha tenido la disciplina de cambiar cada dos años a sus protagonistas, siguiendo así, hasta ahora, los 50 primeros años de reinado de Isabel II; es la primera temporada después de su muer te, el 8 de septiembre.

Está interpretada por Imelda Staunton con la misma solvencia que antes lo hicieron Claire Foy (en los años mozos) y Olivia Colman en su edad adulta. Ahora encontramos a la reina a comienzos de la década de 1990, con 66 años y aunque en algún momento el príncipe Carlos (ahora interpretado por el demasiado bonito, Dominic West) piensa que podría abdicar en su favor, iba a tener que esperar 30 años para que la naturaleza haga su parte.

El primer episodio de esta nueva tirada se llama “El síndrome de la Reina Victoria”, por la decisión de aquella monarca de no abdicar en favor de su hijo. Acá pasa algo así.

La primera mitad de esta quinta temporada, es una sucesión de malas noticias; la segunda mitad, también.

No por nada el cuarto episodio se llama “Annus Horribilis”, el latinazgo con que ella misma definió su 1992. Allí estaban las complicaciones maritales de sus tres hijos, un incendio devastador en su querido castillo de Windsor y un creciente descontento social con la monarquía y los costos que le generaba al Estado.

A eso, podría sumarse, frívolamente, la edición de Diana: Su historia verdadera, la biografía de Andrew Morton que tenía datos suministradas por una fuente calificadísima.  Lady Di (una Elizabeth Debicki que parece muchísimo más alta que su modelo) está cada vez más distanciada y quejosa del entorno y los modos reales y eso, claro, incluye a su esposo, el príncipe Carlos quien no solo tiene ganas de una abdicación materna sino de una disolución matrimonial. Se le va a cumplir.

Diana tampoco está contenta, por lo que, aún sabiendo la fatalidad del destino, hay un cierto alivio cuando, finalmente, conoce a Dodi Al Fayed, el heredero egipcio, que fue su pareja y moriría con ella en la infausta noche parisina del 31 de agosto de 1997. La nueva temporada no llega a ese momento.

Da, igual, un despliegue importante a la familia Fayed, principalmente, a Mohammed (se le puede decir Mou Mou), el patriarca millonario egipcio caprichoso y un anglófilo a nivel del cipayismo que compró el hotel Ritz, Harrods y la francesa Villa Windsor para conseguir el favor de Buckingham.

Se le dedica un capítulo casi entero al personaje, humanizándolo, incluso en su vínculo con Sydney, el valet negro que había estado al servicio de Eduardo y que el egipcio tenía como amigo, confidente y mentor en cuestiones de protocolo británico. Aporta cierto alivio simpático, incluyendo su primer encuentro con Lady Di después de otro desplante de la reina.

El séptimo episodio se centra en Diana y la aparición del doctor Hasnat Khan, otro de sus intereses románticos.

“Si fuéramos una familia común y viniera a vernos el servicio social, nos mandarían a un orfanato y a tí a la cárcel”, le recrimina Carlos a su madre después de un diagnóstico bastante severo de la vida doméstica.

El hoy rey es pintado como un hombre que busca modernizar la monarquía y siente que no se está aprovechando el máximo de su potencial. Aunque a veces se lo presenta como una suerte de villano herbívoro, hacerlo bailar rap al final de un episodio y mostrar sus tareas filantrópicas, en cierta manera, lo redime.

Carlos tiene sus propios aporte la disfuncionalidad familiar y en el ecuador de la temporada, vemos cómo su amor por Camilla Parker Bowles, empieza a filtrarse hacia la opinión pública.

En ese momento la serie hace una elipsis de tres años y avanza desde la audiencia real en la que Carlos y Diana le anuncian su inevitable e irrevocable decisión de separarse. La respuesta fue un lacónico monosílabo pero la malanueva tuvo fuerte impacto personal en la monarca y generó, indirectamente, una campaña por salvar la reputación de la corona.

La separación a Carlos lo liberó como revela una conversación con su madre. Aunque los medios, ahora sí, están dispuestos a dar a conocer unas grabaciones que revelaban una intimidad adúltera entre él y Camila, incluyendo un desafortunado comentario sobre ser un tampón. Eso también hizo mella en la pobre Isabel II.

Es imposible, queda aclarado, espoilear lo que pasa en esta quinta temporada. A la altura del sexto episodio, la propia reina encara un frente interno complicado en su vínculo con el príncipe Felipe. El tedio y la constante posición de consorte, lo hicieron buscar compañías en otros palacios.

La temporada que va de 1991 a 1997 está montada, como siempre en un contexto político. Hay una recesión económica que acosa al gobierno conservador de John Major (Jonny Lee Miller) y que abre el debate público sobre el papel de la monarquía. Un episodio está dedicado a la llegada al poder en Rusia de Boris Yeltsin y la recuperación de los restos de los Romanov, unos parientes lejanos.

El tono general se va, por momentos, del territorio de Downton Abbey para pasarse al de Succession. Abundan, así, las intrigas de palacio, las ambiciones, la villanía y los rencores de la serie de HBO sobre una dinastía sin corona.

Se había anunciado que al abarcar un período complicado, se incluiría un descargo de responsabilidad diciendo que la producción es una “dramatización de ficción inspirada en eventos reales”, pero este cronista no pudo ubicar el aviso en los 10 capítulos.

En todo caso siempre se tiende a explicar y a entender las razones de algunas actitudes. El centro la historia sigue siendo la figura de la reina y cada uno de los personajes tenga su propio episodio.

La serie, creada y escrita por Peter Morgan, tiene los mismos lujos de producción de siempre y las mismas herramientas para seducir. Es una historia apasionante porque, vamos, todo el mundo quiere ver la desgracia de una familia afortunada. Y en el período que abarca esta quinta temporada hay mucho de eso.

Y está la mirada de Jonathan Pryce, claro.

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