Publicidad

Los dos ejemplos diametralmente opuestos que tiene cerca la economía uruguaya

En la 2022 Santander International Banking Conference y en el XIX Encuentro Santander América Latina, se debatió sobre los desafíos de la economía argentina y brasileña.

Ana Botín, presidenta del Banco Santander. Foto: Banco Santander
Ana Botín, presidenta del Banco Santander. Foto: Banco Santander

Este contenido es exclusivo para nuestros suscriptores.

En la región, Uruguay tiene dos ejemplos diametralmente opuestos en cuanto a cómo han combatido la inflación y la política que aplican: Brasil y Argentina. Mientras uno ha tenido éxito y ha logrado desacelerar la inflación, el otro no sabe cómo parar la suba de precios que amenaza llegar al 100% a fin de año.

Estas dos situaciones quedaron expuestas en la 2022 Santander International Banking Conference y en el XIX Encuentro Santander América Latina que organizó el banco en su ciudad financiera, en las afueras de Madrid.

En Brasil la inflación había llegado en los 12 meses a abril a 12,13% y se desaceleró a 7,17% en los 12 meses a septiembre. Los últimos tres meses la inflación ha retrocedido en forma consecutiva. ¿Cómo lo logró?

El Banco Central de Brasil (BCB) empezó antes y en forma más decidida con un aumento de la tasa de interés de referencia (Selic) que llegó hasta el 13,75% actual (desde el 2%).

Cuando en 2021 se analizaba si el aumento de precios a nivel mundial era transitorio, el BCB tuvo una aproximación diferente. “Nuestra interpretación de la inflación mundial fue diferente, probablemente porque en Brasil hemos lidiado con inflación alta” en el pasado, dijo el presidente del BCB, Roberto Campos Neto en un panel en la 2022 Santander International Banking Conference.

“Con todo el estímulo monetario (por la crisis generada por el covid-19) se estaba generando una disrupción en la demanda, las personas estaban en casa consumiendo más bienes y menos servicios. Si tenemos una disrupción en la demanda de bienes, también tenemos en la energía, porque se requiere más energía para producir más bienes. Entonces, la inflación es más permanente”, explicó Campos Neto.

Como Brasil tiene un historial de inflación elevada, “teníamos que actuar rápido”, aseguró Campos Neto. “Decidimos un fuerte aumento de las tasas porque nos preocupamos mucho. La inflación sobre los alimentos llegó a Brasil antes que a otros países. Entendimos que la inflación iba a ser fuerte y persistente, y por eso debíamos actuar”, agregó.

Los banqueros centrales, según Campos Neto se enfrentan al riesgo de cometer dos errores: “hacer muy poco o hacer demasiado”.

En el primer caso no se logran anclar las expectativas de inflación y entonces el aumento de precios entra en un espiral indexatorio. En el segundo caso, el riesgo es enfriar demasiado la economía al punto de que haya una recesión fuerte de la actividad de la que después es costoso y difícil recuperarse. “Hay que navegar con cuidado, tratando de evitar cometer esos dos errores”, apuntó.

“Si haces muy poco, no vas a tener mucha credibilidad y eso te va a llevar al error de hacer demasiado” para recobrarla, añadió.

El presidente del BCB fue consultado sobre la reciente elección en Brasil, con una polarización muy alta entre el actual mandatario Jair Bolsonaro y su vencedor, Luiz Inacio “Lula” Da Silva. Campos Neto respondió que “el país está muy dividido” y es un dato de la realidad, pero en el Central quieren trabajar con el nuevo gobierno “de la mejor manera posible”.

Es que “en el Banco Central somos independientes, tenemos autonomía, lo importante ahora es continuar nuestro trabajo, tenemos una lucha importante con la inflación”, aseguró. De hecho, el mandato de Campos Neto al frente del BCB es hasta fin de 2024, separado del ciclo electoral, e incluso hay versiones de que Lula quiere que siga en su cargo más allá de esa fecha.

“Es importante entender que la polarización lleva a medidas que no son las óptimas. Y algunas medidas no llevan a la productividad” que es necesaria para que la economía crezca, resumió Campos Neto.

El BCB fue un adelantado, de hecho, según el economista jefe de Banco Santander, Juan Cerruti los bancos centrales de América Latina empezaron nueve meses antes a subir sus tasas de interés que los de países desarrollados (como la Reserva Federal estadounidense, el Banco Central Europeo o el Banco de Inglaterra). Entre ellos, Campos Neto fue el precursor.

Argentina, camino opuesto.

Si Brasil tiene independencia y autonomía en su banco central, Argentina es el caso opuesto. El Banco Central de la República Argentina (BCRA) financia con emisión monetaria al fisco porque el país no tiene acceso a financiamiento en los mercados internacionales y eso lo lleva a una política que no solo no combate la inflación, sino que la puede exacerbar.

En Argentina la inflación alcanza al 83% en los 12 meses cerrados a octubre y los analistas estiman que puede cerrar el año en 100%.

El problema de Argentina no es solo inflacionario y además es crónico. En una mirada de largo plazo. El economista jefe de Banco Santander para Argentina, Rodrigo Park, mostró en un gráfico en el XIX Encuentro Santander América Latina que, en los últimos 60 años, el país tuvo 14 recesiones y 24 años con caída del Producto Interno Bruto (PIB), convirtiéndolo en el mayor en recesiones y caída del PIB de América del Sur y México.

Entonces, Argentina tiene tres frentes económicos abiertos al mismo tiempo: monetario, cambiario y fiscal. Además de que desde el año 2011 el PIB per cápita no crece y acumula una caída de 14%, señaló Park.

“El Estado gasta más de lo que recauda y eso golpea la demanda de dinero. Hay un aumento de la inflación porque el déficit se financia con emisión” monetaria, explicó.

El desafío para Argentina es “cómo logra sostener el nivel de acumulación de reservas (que ha ha logrado a través de tipos de cambio especiales) y también propendiendo a un comportamiento fiscal más prudente”, afirmó Park. Esto último permitiría “controlar la aceleración inflacionaria que se ve hace décadas para recuperar el crecimiento” de la economía, añadió.

Pero, no es una tarea sencilla, por eso para Park es clave que Argentina cumpla el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (que establece metas y objetivos) de forma de “ir balizando las expectativas de mercado”.

Recientemente, el ministro de Economía argentino Sergio Massa apeló a un acuerdo de precios para contener la inflación. Según Park “los acuerdos de precios no son eficaces en el largo plazo, pueden ser parte de un plan de corto plazo morigerar los precios, pero en algún momento van a tener que ajustar”.

Hablando en general sobre América Latina, Cerruti dijo que “shocks de oferta” (la pos pandemia de covid-19 y la guerra Rusia-Ucrania) como vive actualmente el mundo, son “complicados para las políticas económicas”, porque “pueden hacer entrar en tensión los mandatos fiscal y monetario”. Algo que ya sucedía en Argentina, previo a estos shocks.

Colaboración público-privada porque los problemas “son bien diferentes”

En el panel que compartió con Campos Neto, la presidenta de Banco Santander, Ana Botín señaló que el sector privado y los gobiernos “necesitamos colaborar y trabajar juntos”.

“Los problemas de hoy son bien diferentes a los del pasado. Con la economía digital tenemos pérdidas de impuestos y necesitamos rediscutirlo”, planteó Botín.

Señaló que, en la coyuntura actual con alta inflación, producto en parte de problemas en las cadenas de suministros, “los bancos son parte de la solución”.

No obstante, “para poder ser parte de la solución, los bancos tienen que mantenerse rentables”, planteó Botín en referencia a los impuestos que se quieren incrementar o poner a las ganancias.

“Lo que los bancos pueden hacer es ayudar a resolver este problema urgente que tenemos que es la cadena de suministros. Necesitamos encontrar inversión. Lo que necesitamos de los gobiernos es que cualquier cambio de aumento de impuestos, cambios de políticas, piensen antes si van a afectar el crecimiento. Ese debe ser el test”, dijo Botín.

“Como en 2008, estamos en crisis. Una crisis con el telón de fondo de los gobiernos que luchan por pagar sus deudas. Esta es una crisis diferente, con retos distintos y diferentes y complicadas elecciones que hay que hacer. Se trata de una crisis que se aleja del dinero barato y la baja inflación, para pasar a tipos más altos e inflación más alta. Necesitamos enfrentarnos a la realidad”, concluyó.