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Extorsionaban a joven de Maldonado con síndrome de Williams por WhatsApp

Operativo policial en Maldonado. Foto: Ricardo Figueredo

POLICIALES

Eran vecinos de la víctima y conocían su patología; lo amenazaban de muerte y con ir por su familia si no entregaba dinero.

En Maldonado , fueron formalizados dos hombres por extorsionar a un joven con síndrome de Williams a través de mensajes. Los victimarios le pidieron $10.000 al joven, a quien amenazaban de muerte y con lastimar a su familia.

La formalización fue de 150 días de prisión domiciliaria, por un delito de extorsión “en grado de tentativa”, pero según analiza la defensa de la víctima hay pruebas que “demuestran un delito consumado de extorsión”.

El abogado Sebastián Serrón, explica que fue su estudio el que realizó la denuncia a pedido de la familia, ya que esta desconocía el alcance de las amenazas en los mensajes. Según el defensor, cuando la familia conoció el trasfondo de estas, el sentimiento se transformó en indignación.

Modalidad.

Los dos imputados eran primarios en el delito y no tenían antecedente alguno, según confirmaron fuentes del caso, pero conocían a su víctima. Eran vecinos y conocían su patología.

Según figura en la denuncia de Serrón, el síndrome de Williams afecta varias partes del cuerpo, pero en lo que hace al caso tiene una incidencia en la capacidad intelectual de la víctima.

Ante este panorama, los dos hombres comenzaron a construir una confianza con el joven y crearon un grupo de WhatsApp con este. Este último sirvió para instigar a la víctima por dos semanas para que consiguiera la suma de $10.000. Lo hacían bajo la coartada de que uno de ellos era amenazado por una cuarta persona -inexistente- que reclamaba una deuda.

Patrullero. Foto: Estefanía Leal.
Patrullero. Foto: Estefanía Leal.

De las conversaciones en el grupo antes mencionado a las que accedió El País, se desprende que los victimarios actuaban bajo la estrategia del “bueno y el malo”. Uno de ellos -quien debía el dinero- era amenazante con Leito (víctima), mientras que el otro buscaba ser más cercano.

Este último, bajo el alias “Pochi”, se mostraba ajeno a la situación y presionaba a su víctima con el afecto que había construido. En uno de los audios decía: “¿Para qué dijiste que tenías la plata? Los amigos se dicen la verdad, si no la tenés para qué lo dijiste desde un principio?”.

Según explica Serrón, la amistad de Leito con sus victimarios “se había tornado verdadera”, porque el síndrome del joven lo dejaba “vulnerable y proclive” a una reacción afectuosa hacia sus amigos: “Voy a tratar de solucionar esto porque no voy a perder la amistad con ‘Pochi’ por este lío. Trataré de conseguir la plata en otro lado”.

Encuentro.

Mientras transcurrían los días, la familia de la víctima observaba su nerviosismo con preocupación. Ante la consulta al joven, este no mencionaba lo ocurrido, porque según Serrón había decidido no compartir nada “para cubrir a sus ‘amigos’”.

Su hermano supo qué pasaba cuando sorprendió a “Leito” y sus amigos en un encuentro.

En una esquina cercana a la casa de la víctima, los dos formalizados lo convencieron de acercarles el dinero. Una vez que se hicieron del efectivo, fueron sorprendidos por el hermano y comenzaron a pedir disculpas por sus hechos.

El dinero fue devuelto íntegro, hecho que justifica el grado de tentativa, pero según Serrón no anula que se haya cometido un delito “grave”.

Toma fuerza alcanzar un acuerdo reparatorio

Según la normativa penal actual, la condena mínima por incurrir en un delito de extorsión son cuatro años. En este caso, las dos formalizaciones fueron en grado de tentativa, por lo que previo a analizar una condena se debería demostrar que hubo un delito de extorsión consumado en un juicio oral u abreviado. Según informó Serrón, para esta posibilidad se cuenta con elementos que demuestran la extorsión, comenzando por la entrega del dinero. Sin embargo, fuentes del caso aseguran que es “más plausible” un acuerdo entre las partes para “anular la posible pena en prisión y por tanto el proceso legal asociado”.

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