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"Mamá, me quiero hacer un piercing"

DR. PABLO PERA PIROTTO

Cada vez son más los adolescentes que se colocan piercings en distintas partes de su cuerpo. Si bien suele presentarse como algo inofensivo, es bueno saber que puede llegar a ocasionar varios problemas en la salud de quienes deciden seguir esta moda.

En primer lugar, la inserción de anillos y distintos elementos metálicos atravesando la piel puede ocasionar infecciones. Por lo tanto, lo mínimo que se le debe exigir a quien va a realizar el procedimiento es que haga una correcta y completa esterilización de los instrumentos que utilizará, condiciones que el Ministerio de Salud Pública reglamentó detalladamente en un decreto del año 2004. Vale recordar que allí también se dice en forma expresa que "se permitirá perforar o insertar ornamentos decorativos hasta los 17 años, sólo con autorización expresa de padres y/o tutores, quedando prohibido en zonas genitales".

Una vez colocado el adorno, también se deben tener ciertos cuidados para evitar una posible infección en la zona. De ahí la importancia de una buena higiene del área, realizar toques con alcohol, sobre todo los primeros días, y evitar el roce con la ropa.

De los distintos sitios del cuerpo en los que se ponen los piercings, la lengua es el que corre mayor riesgo de infectarse, ya que la cavidad bucal contiene muchas y variadas bacterias, que pueden contaminar la herida. Más aún si se tienen problemas de caries u otro tipo de foco infeccioso dentro de la boca.

En relación a los materiales que se utilizan con mayor frecuencia, el titanio, el acero quirúrgico y el oro en general no traen demasiados problemas. Pero hay que tener en cuenta que muchas veces se encuentran en aleación con el níquel, que sí puede provocar reacciones alérgicas en un número considerable de personas. Otra de las complicaciones consecuencia del uso de piercings son las lesiones del sitio en que están, debido a un traumatismo, que muchas veces lleva al rasgado de los tejidos. Al igual que ocurre con las caravanas en el lóbulo de la oreja, también el ombligo y la zona genital pueden verse seriamente afectados al engancharse con una prenda o por un tirón accidental.

Tampoco hay que olvidar que si alguien es propenso a tener una mala cicatrización (cicatrices hipertróficas o queloides), al perforar el cuerpo éste reaccionará con un tejido que crecerá en forma exagerada y antiestética.

En relación al retiro de los piercings, lo normal es que el orificio se cierre en un tiempo que es variable en cada persona, pero en algunos casos se produce la aparición de quistes de inclusión epidérmicos, que se presentan como una especie de granito que se inflama y resulta muy doloroso, provocado porque parte de la piel quedó dentro de los tejidos durante el proceso de cicatrización.

Si bien, por todo lo antes mencionado, algunos tipos de piercing pueden llegar a entenderse como una forma de adornar el cuerpo, existen otras costumbres aún más agresivas que provocan marcas permanentes sobre la piel. En esta categoría están los tatuajes, que en estos momentos han alcanzado una enorme popularidad entre los jóvenes y adolescentes de nuestro medio, abarcando todas las clases sociales, y también otros métodos como la escarificación, que es ni más ni menos que la acción de producirse cicatrices mediante cortes o quemaduras, con fines supuestamente decorativos. Este tipo de situaciones pueden ser la consecuencia de un sufrimiento emocional del joven, por lo que, como adultos, debemos estar preparados para entender que puede tratarse de una forma no verbal de pedido ayuda.